Durante la larga dictadura de Franco, España era un país muy católico. Pero después de tres décadas de democracia, es difícil llamar a la España de los anticonceptivos, el sexo pre matrimonial, el aborto y el matrimonio gay, un país católico.
¿Qué repercusiones ha tenido esta transformación en la sociedad española y su desarrollo? España es hoy en día unos de los países más pujantes de Europa y a pesar de haber legalizado muchas actividades que antes estaban censuradas, la sociedad no se ha desmoronado - tal como mucha gente de la iglesia hubiera pronosticado - sino que se ha desarrollado a todo nivel.
La pérdida de la religión comenzó en España con la legalización del divorcio, los anticonceptivos y la educación sexual. Siguió luego con la descriminalización del aborto durante el gobierno de Felipe Gonzalez y la aceptación en la sociedad del sexo premarital unido la convivencia fuera del matrimonio. Recientemente, esto fue continuado por la legalización de la prostitución y el matrimonio homosexual. A este punto, lo único que la iglesia opone que no se ha legalizado es la eutanasia.
Todas las batallas de la iglesia de las últimas 3 decadas fueron batallas perdidas, incluso la más importante: la que refiere a la mente y los corazones de los españoles. Mientras que en 1960 el 95% de los jóvenes españoles decía que la religión tenía un rol importante en sus vidas, en la actualidad sólo un tercio de los jóvenes piensa que juega "algún" rol. La religión parece haberse convertido en una tradición. La gente se casa en las iglesias no por el significado de la ceremonia religiosa sino porque son los edificios son atractivos e históricos. Y la asistencia dominical no pasa del 15% de la población.
Paradójicamente, la única religión en aumento en España es la musulmana y en mucho sus prácticas se parecen al catolicismo franquista. La desnudez, por ejemplo, está censurada para los musulmanes al igual que los estaba en la España de Franco. Sin embargo, para los españoles de hoy esto es algo muy aceptado. Los periódicos y revistas más populares muchas veces muestran desnudos en una forma que no sería aceptada no solo en el mundo musulmán sino inclusive en el mismo Estados Unidos, aún puritano con este tema. Y las playas (nudistas y comunes) son generalmente mixtas, y a nadie le importa. España es un país que supo ser religioso, pero que ya no lo es.
Lo interesante es que este abandono de la religiosidad ha sido acompañado en España por décadas de enorme desarrollo económico y social. El país es ahora 10 veces más rico que tres décadas atrás. Durante la última década, España ha sido el motor de crecimiento de los países más grandes de Europa, su producción cultural ha florecido y la investigación científica (que durante siglos fue frenada por la Iglesia) crece rápidamente. El crecimiento económico ha sido tan acelerado que, para poder contar con la mano de obra necesaria, ha aceptado el ingreso de inmigrantes en una tasa que equivale al 9% de la población lo que ha hecho de España un país multicultural.
No creo que abandonar la religión es la causa del éxito de España. Este éxito se debe a muchos otros factores ya conocidos por todos, como la entrada en la Unión Europea. Pero lo que sí creo es que si España hubiera seguido gobernada por preceptos religiosos y hubiera prohibido lo que hoy aún la iglesia condena, no hubiera alcanzado el desarrollo social, cultural y económico que hoy disfrutamos. En general creo que la religiosidad en el mundo político ya sea cristiana, musulmana o judía, es especialmente negativa y me alegro que España se desprendió de casi toda su influencia.
Por último, comento que no estoy en contra de la espiritualidad en general ni de las actividades de organizaciones religiosas cuando estas funcionan como ONG ayudando en temas concretos como la educación o la ayuda a los más necesitados. Yo mismo he colaborado con organizaciones jesuitas en temas de apoyar a la educación con el uso de Internet y mi socio en filantropía Stefan Schmidheiny de Avina ha hecho enormes donaciones a los jesuitas sin ser él una persona religiosa.
Pero así como ciertas instituciones religiosas saben entregar ayuda a veces mejor que el mismo gobierno, es peligroso que la iglesia ocupe un rol significativo en el gobierno en si. Algo similar ocurre con los militares cuyo rol en la defensa de un país es entendible pero nunca justificado en el gobierno de un país.
Martín Varsavsky